Spica *Historias a 275 años luz de distancia... |
![]() |
|
Se muestran los artículos pertenecientes a Mayo de 2006. Resumen
03/05/2006Que se duerme![]() Camarón, se apresura a escribir todo lo que recuerda, como queriendo atrapar un calcetín mecido por el viento. Para ello tiene un libro a mano, dónde nada más dormirse puede anotar aquellos visos de realidad que no quiere dejar escapar. Y desea buscar el significado de aquello tan concreto y extraño que no tiene explicación en más allá del cortex cerebral profundo. Y se agita nervioso, mientras va olvidando, va olvidando, va olvidando cómo es el mundo en donde habitaba despierto. “¿Significará algo?”, se pregunta Camarón entre sueños mientras ve crecer sus bigotes y entra en su palacio de cristal. / 07/05/2006Galería de promesas![]() Hay una región del planeta, de una hectárea exactamente, nunca pisada por los hombres, en la que hay un vaso de vidrio por cada habitante que existe o ha existido. En cada cerámica azulada se guardan todas aquellas frases que pronunciamos en voz alta o en voz baja, cuya cualidad es retar un imposible o en resumidas cuentas, fanfarronear sobre tareas heroicas, que rozan lo divino sin abandonar la esencia impura y limitada de todo ser humano. “... te bajaría la luna con mis manos.” La del kikiriki de un gallo, la de los vientos, esa, aquella... dejo a la imaginación, las infinitas frases que llenan esos envases crisálidas. ***
Y se acerca - Este día ganarás-, le dice Claudio contento mientras mueve sus alas. * 12/05/2006Un buen disfraz![]() Hay farolas, que no lo son. No, no lo son. Y eso es fabuloso. * 13/05/2006Caña y caféLa primera vez que quedé con un bloguer@, en el mundo real, fue con el genial de Nadie. No recuerdo ahora, si de primeras habíamos quedado para unas cañas y así expandir el surrealismo a límites insospechados, pero el caso es a la primera no se pudo y quedamos esa misma semana un sábado cerca de Plaza de Oriente. El dijo que llevaría un cuaderno amarillo. Así que aparqué cerca de Palacio y allí me dirigí con Spica y otras estrellas de la misma constelación. En mi cabeza y en mis manos. Una cosa que no había comentado a Nadie, y con lo que quería sorprenderle. Pero fue entrar a la Plaza y adivinar que sería yo el sorprendido, ya que al girar unos 180 grados, orbitando el caballo de Galileo, quedó al descubierto el cuaderno amarillo de Nadie y Vir-Vireta que se fundía de la risa y sorpresa con mi cara. Reconozco que me sorprendió que me llamase “Spica”. Y fue la primera vez que caí en cuenta de que todos me llamaban así, a pesar de que nunca he firmado ningún post, ni un comentario en mi vida blogueril, como Spica, sino como Carlos. Pero daba lo mismo. Allí tan encantadores estaban dos de mis escritores más admirados en todo el tiempo que llevaba andando y desandando por la blogosfera. Así que tras un breve interludio de presentaciones y caras de “eres tú!!!!”, decidimos ir a beber algo por ahí cerca. Caña, café y caña. No diré quién pidió el café, pero no es cosa fácil de decir. Y descubrí el cuadernillo de dibujos de Vireta, las notitas manuscritas de Nadie, y respondí la célebre pregunta de por qué había cerrado el blog. Escuché sus proyectos y me sentí muy a gusto entre ideas similares y bonitas. Terminadas las cañas y el café, nos levantamos rumbo a la segunda sorpresa del día. Conocer a Nuala. Y fue todo como recomenzar el día, porque ya íbamos de nuevo los tres con la sensación inicial, y la incertidumbre, y las ganas de conversar. El día tocaba a su fin, cuando recogimos a Nuala, en la estación de autobuses y entrábamos a un bareto distinguido para pedir una caña, y tres cafés. No diré quién pidió la caña, y no es cosa fácil de contar. Y recordaba todo esto hoy, porque he pasado en sentido inverso por el caballo aquel de Galileo, pensando si más blogueros quedarían al pie de esa estatua que no está atornillada con nada, sino que se sostiene por su propio peso, gracias a un vaciado especial del bronce diseñado por Galileo Galilei. Llegado este punto es necesario rectificar: la primera vez que quedé con un bloguer@ fue con el genial de Nadie, la energizada Vireta y la auténtica Nuala. La segunda vez que quedé con un bloguer@... / 16/05/2006Leonardo y Mr. Hut![]() Miguel estaba buscando una herramienta para ajustar llantas de bicicleta y se encontró con la belleza en estado puro. "Pizza y ciclismo combinados de forma magistral", pensó sin cambiar el rostro. Tiempo atrás, en un momento histórico se sentaban a merendar Leonardo y Mr. Hut. * 18/05/2006Elegía de mañanaMañana me dejaré llevar por lo que diga la gente, por como visten, por lo que piensan. Mañana al ir en el autobús hacia el trabajo, no miraré a través del cristal, buscando la cara de otro como yo en un autobús en contravía. Porque el que mira al de al lado, con ganas de mirar, se revela como buscador matutino de no se sabe qué. Mañana en vez de ir imaginando un encuadre para hacer una foto, buscaré un periódico gratuito sobre una papelera para dejarme ir y distraer mi mente que intenta bufar como una locomotora. Mañana no tomaré las manos de aquella, ni de esta, sino la derecha con la izquierda, mientras estiro las piernas sin importar quién mira a través del cristal del autobús. Mañana no me instaré a recordar el famoso "Si" de Rudyard Kipling, sino todo lo contrario. Buscaré una manera, un recurso legal, para demandarle por tanto “Si” a medio camino, deseos sin cumplir y pérdidas no imaginadas apostadas en un solo lance de unos dados. Le demandaré por incumplimiento de contrato, con mis manos cruzadas sobre un periódico gratuito y las piernas estiradas. Porque Kipling, a veces nos engañas, aunque seamos los culpables. Cuidado y no tropieces con mis piernas. * 20/05/2006El borde![]() Cuando se mira, hay un límite en la mirada. Como aquel chico que mira una boca sin ver los ojos, porque los ojos están cubiertos por un hombro, por unas uvas, o por algo que se interpone en la mirada. Y con el tiempo se aprende (una lección), que cuando miras unas boca sin ver los ojos, la otra persona ve exactamente lo mismo: una boca sin ver tus ojos, (que a su vez miran la boca). Y en este ver y no ver, vemos brazos, manos, pies, muslos y tobillos. Hasta la sombra. Y si es de ver al límite, vemos hasta las cejas, el tabique de una nariz, sin ver los ojos ajenos. Aquellos ojos que ven, sin equívoco, nuestras cejas, nuestro tabique. Nunca los ojos. Nunca nuestros ojos. Siempre jugando ese juego cuando aparece. Hasta que un día aprendes, una lección más, sobre miradas, y ya no se interpone un árbol, un taxi o unas manzanas, y miras a cara descubierta sabiendo que además de ojos, está todo lo demás. Aprendes a escapar de los ojos extraños, como la luz a las huellas de una supernova. Porque estas lecciones va de miradas ajenas. Pero no tanto. * 22/05/200625/05/2006Los dos primeros![]() Tor y Tur son dos tornillos que se conocieron en la quilla del Titanic, más o menos a la altura de la línea de flotación. Ese lugar que según el clima, la velocidad, el balanceo o la gravedad te hace estar dentro o fuera del mar sin poderlo predecir. Tor miraba siempre a barlovento y Tur siempre soñó con descubrir el sotavento. Ambos tan parecidos en todas su medidas y distancias que no podrías distinguir quién es quién. A menos que oyeses lo que sueña uno y sueña otro. Porque Tor quiere envejecer orgulloso y resistente, con algunas canas de óxido sobre su hexagonal cabeza, pero entero por dentro y con sus factores de seguridad intactos. Es un tornillo patriota a la majestad del navío, que sube y que baja. Y entiende cada día que transcurre que debe inculcar a Tur la disciplina del buen atornillado y cómo refundirse con la estructura hasta imitar la inimitable soldadura. En cambio Tur quiere liberarse. Oxidarse por partes y adquirir una figura irregular. Desgajarse en tonos ocres, marrones, naranjas y azulados, comprobando el salitre de cientos de regiones de las que ha oído hablar a viejos tornillos del taller de herramientas. Y desea mirar el fondo del mar y el cielo, y en óxido férrico deshacerse un poco por los siete mares. Nunca reducirse, sino oxidarse. Y entiende que cada día que transcurre, es una buena idea contar historias de tornillos famosos a su compañero Tor, para que se sienta feliz en su misión, y hacer como que entiende la disciplina del buen atornillado. En un viaje único, ambos fueron abatidos lo suficiente para echar canas oxidadas de color rojizo y felices iban cada uno con su idea en la cabeza hexagonal. Fueron los dos primeros tornillos en saltar de la quilla al chocar con el iceberg. Iban Tor y Tur a encontrar su destino en el fondo del mar, donde con el pasar de los años se desharían en partículas minúsculas de lo ortodoxo y divergente. Tor y Tur forman parte del mar. Ese que baña tus tobillos, cuando desde la playa ves los barcos pasar rumbo al sur. Rumbo al norte. Rumbo al sur. * Otro mundoTodos los días el amanecer era distinto. * 27/05/200629/05/2006Sansón en bicicletaSansón, después de todas las putadas que le hizo Dalila, se hizo ciclista. Y robaba doncellas por las tardes. Pasaron los años y se hizo viejo, calvo y flacucho. Un día, robó una chica rubia que se llamaba Dalila. Pero esta era nueva. Esta quería volar y dar una vuelta en bicicleta, con el viejo Sansón. * 31/05/2006Dasineura affinisSoy el post mosquito. Que vive sólo 8 horas. Soy el post mosquito. Que evita los cojines que lanzas con desesperación y con apuro. Abre la ventana y traeré a otros mosquitos como yo. BZZZZZZZZzzzmmmm! * Perspectiva oceánica![]() Rigoberta lee tranquila, allí detrás de Lilith y Amaranta. Y al intentar desmenuzar las perspectivas diferentes que aportan las tres, pienso que vale la pena hacer una pausa, y no plantear mundos imaginarios que floten por Plaza de Oriente, sino aferrarme a un eco que me lleve hasta el mar, y cerrar los ojos y recordar cuando caminando de la arena hacia mar adentro, empecé a nadar, y de nadar a respirar agitado, preocupado por hundirme o extasiado por flotar, y de improviso en mitad del mar, encontrar una roca grande justo a la altura de mis piernas, y allí subido como semi-dios (como una boya mar adentro de rodillas para arriba) mirando el fondo y suspendido, mitad dentro y mitad fuera; descubrí la indecisión de estar seco y mojado, tostado por el sol y sumergido en agua salada transparente. Darse un chapuzón en medio del mar desde un trampolín inexistente para todo el que ve. Y entonces pensé que Rigoberta, Lilith y Amaranta también pisaron esa roca, sin importar que Plaza de oriente quedé tan lejos. No importa que jamás las vuelva a ver. * |
TemasArchivos
Enlaces
|