Spica *

Historias a 275 años luz de distancia...

Se muestran los artículos pertenecientes a Junio de 2006.

Resumen

02/06/2006

Adivinanza

tique

Al menos por hoy, ¿es esta la máquina que gobierna mi cabeza?, ¿mi alma? o ¿mi cuerpo?

Tiene 1 minuto para responder, antes de que salga el "tique".

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02/06/2006 15:45 Autor: spica. #. Hay 2 comentarios.

03/06/2006

22 disparos inanimados (en el metro)

22cosas

Y si, como es natural, existen 22 disparos animados.
Pero no aquí.

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03/06/2006 00:34 Autor: spica. #. Hay 1 comentario.

04/06/2006

El escondite de Spica*

spica2

Estaba Vir Vireta paseando por el jardín botánico, cuando se encontró con un par de abuelitos que jugaban al escondite. Agachada detrás una planta de nombre impronunciable la viejecita atisbaba con medidos movimientos de cabeza, camuflada entre el follaje verdoso del jardín. Miraba a su "chico", y se reía, ¡Ji!, Ji!, Ji!, Ji!!, contenta de que esta vez le tomaría más tiempo encontrarla.

Vireta que es muy extrovertida entabló conversación con la dulce viejecita, la cual le pidió que adoptara la misma posición que ella y se uniera momentáneamente al juego. Hablando con ella, supo que los dos abuelitos jugaban a este juego desde hace muchos años (quizá desde 1774) soltándose las manos a la entrada y tomando caminos diferentes, para esconderse entre plantas indicadas con nombres exquisitos, graciosos y curiosos.

Mira tú, que una vez agitada la mano en la despedida, Vir Vireta se fijó un poco mejor en dónde estaban escondidas ella y su secuaz.

Ji!, Ji!, Ji!, Ji!. Y zaz...

No olvides mirar aquí y sobre todo aquí.

Allí están, en el jardín botánico de Madrid. Jugando al escondite.

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Gracias Vir,

04/06/2006 17:54 Autor: spica. #. Hay 16 comentarios.

06/06/2006

Jirafreud y la crisalida de mañana

- Qué se le dice a una oruga que no quiere ser mariposa, ni siquiera avispa, ni mucho menos abeja-, pensaba el doctor Jirafreud rumiando en las alturas, mientras su paciente hablaba y hablaba tumbado en la parte convexa de la rama de aquel árbol africano.

Si por lo menos, dado que rechaza la fauna, quisiese ser flora... pero no.

Y la oruga hablaba y hablaba.

- Qué se le dice a una oruga distraída y alienada que quiero ser esto después de ser sometida a una ingente cantidad de hojitas publicitarias.

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06/06/2006 15:57 Autor: spica. #. Hay 4 comentarios.

07/06/2006

Etimología sideral

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Patricia va paseando por un centro comercial, aburrida, desinteresada por la vida y bastante harta de tenerlo todo y no tener nada. Dulce incoherencia. Entonces ve, en un escaparate, un bolso que le gusta. Le hace tilín hasta el fondo del estómago. Es el bolso que siempre soñó y nunca había visto. Un bolso color crema hermosísimo conjuntado en una mezcla de cuero auténtico con tela resistente que lo hace el inefable compañero para cualquier ocasión. El bolso de su vida. Así que controlando la emoción, entra a la tienda sonriendo y mirando a los ojos de la dependienta. Metiéndose en el papel de la perfecta compradora tantas veces aparentado en su vida consumista. El bolso le fascina tanto que en su cabeza oye como le llama por su nombre: Patriciiiiiia!, Patriiiiiiciaaaaa!...
... ese bolso la saciará para siempre.

***

Fernandina lleva toda la mañana leyendo el HOLA, viendo pasar el mundo por delante de la tienda en la que trabaja. Viendo pasar miles de ojos delante de su escaparate cristalino. Nadie entra. Nadie la ve. Nadie la saluda. Nadie le dice que es “de agradecer” el que pase mil horas en ese mostrador, esperando al siguiente cliente. Nadie sabe lo que es ser Fernandina en un centro comercial en un minúsculo espacio lleno de bolsos y zapatos.

Pero hoy Fernandina va a inventarse un juego.
Sin rodeos y sin remordimientos.

Inapelablemente a la próxima cliente que entre por la puerta, Fernandina se ha jurado no venderle nada. Se inventará mil excusas, mil colores, mil razones como ojos que pasan por ese escaparate. Mil negativas para, por una vez, ser ella la que decide lo que pasa en ese minúsculo lugar en el que respira todas las mañanas.

Justo cuando Fernandina santifica su juramento y su proclama, entra Patricia por la puerta mirándola a los ojos.

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07/06/2006 00:29 Autor: spica. #. Hay 16 comentarios.

09/06/2006

Por qué Etimología Sideral

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- Señor regente, por favor descorra el telón un poco... si, así... muy bien.
- Señor director, tranquilice a los músicos...
- Señor conserje, abra un poco las ventanas que hace calor...

***

Me ha sucedido algo curioso con el post de abajo. Tenía final y de hecho, la noche que le escribí, le concluí con un misterioso y anhelante "continuará..."; que eliminé a la mañana siguiente.

El final era como un sueño, en el que justo después de despertar le ves muy claro. En ese momento escribí la primera parte.

Pero según fue transcurriendo el día, la segunda fue quedando como lo que era: un sueño.

Llevo todo el día inetentando dar coherencia a ese final y no he podido. Así que aunque mi intención era dejarlo como está, me ha seducido la idea de contaros esos borrones que tengo en la cabeza, o al menos el argumento que hilaba el extraño final.

Ahí va...

***

La lucha sucedió, y mucho tiempo transcurrió antes de que Patricia saliera sin el bolso de la tienda. Se sentó en una mesita de una cafetería que estaba justo en la diagonal de la tienda. Y con la agenda de su móvil llamó a cientos de amigas como ella. Compradoras compulsivas e irrefrenables.

Al poco tiempo, el centro comercial estaba inundado de Patricias dispuestas a derribar el ánimo de Ferdinanda.

Ya amestradas, por la primera Patty, todas asaltaron una detrás de la otra a la tienda en cuestión. Y la negativa fue siempre rotunda. No ya por el cliente, que distaba mucho del primero del juramento, sino por el objeto deseado. Ferdinanda se negaba a entregarlo, ya que era prueba de su pequeña victoria.

A cada negativa, una Patricia saltaba al universo del centro comercial completamente decepcionada, corría furiosa sobre una diagonal y se sentaba en una mesita de una cafetería a consultar su agenda.

Pronto, la entropía del centro comercial fue creciendo exponencialmente, devorando ese axioma fundamental no escrito en el que nunca debe un lugar como ese, sobrepasar un balance en negativo a favor de la frsutración. Un centro comercial es de por si, una ecuación delicada en la que satisfacción debe estar siempre por encima de la insatisfacción. Es una cuenta de resultados emocional que no debe ser alterada bajo ningún concepto. O habría una disrrupción.

Pero eso no estaba ocurriendo. Miles de Patricias pululaban furiosas alrededor de un bolso, preso del juramento de una dependienta endemoniada.

Es entonces cuando, por arte de bilibirloque, nació por primera vez una regla que lo armonizaba todo, para bienestar del centro comercial y su cosmos particular...

"Los bolsos del escaparate, no pueden ser vendidos: son material de exhibición".

Invención extraordinaria de esta regla que parece absurda, pero que se fundamenta en esta leyenda que acaba de ser desenlazada.

Un poco más allá, las miles de Patricias se transformaban en maniquies que por fin se adueñaban del bolso, a cambio de la incorporalidad. Y en otra vertiente, Ferdinanda se multiplicaba en número igual al de Patricias y se anulaban ambos pareceres, quedando sólo el bolso en medio de la nada.

***

- Señor director, descorra el telón...

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09/06/2006 00:40 Autor: spica. #. Hay 14 comentarios.

11/06/2006

Hombre indeleble

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Es majo, es simpático, es un niño, es creativo, es un hombre, es el chico tatoo.
Es un poco borde, es seguro de sí mismo, es un poco torpe, es un buen amante, es el chico tatoo.
Es liviano, es puntual, es divergente, es aseado, es de playa, es el chico tatoo.

Es de este planeta, como tú y como yo.
Él no piensa cosas raras si se da de narices contigo en el metro.

Es el chico tatoo.

/

- texto escrito en el metro, hace un montón de tinta sobre piel.

11/06/2006 23:39 Autor: spica. #. Hay 12 comentarios.

12/06/2006

Francachela en la terracita

todasparauna

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12/06/2006 23:44 Autor: spica. #. Hay 19 comentarios.

14/06/2006

No es tan fácil

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Laura viaja siempre en un autobús verde entre las 8:15 y las 8:35 de la mañana. Borrones de luces rojas que se dejan ver en invierno a través del cristal de la ventana. Faldones y trajes bien doblados que se dejan ver en verano a través del mismo cristal. Y a través de otro cristal.
Laura siempre mira a través del cristal. El de la ventana. Buscando y rebuscando el perfil que le haga saltar del autobús verde entre las ocho y cuarto y veinte minutos transcurridos.
Porque Laura está convencida que lo único que la haría saltar del autobús está fuera de éste. Y por eso mira siempre a través del cristal. Como tú, como yo. Busca, busca, busca convencida que lo de ella está fuera. Como quien dentro de una torre mira hacia afuera, y no hacia la mazmorra que aprisiona.
Laura mira hacia afuera hasta leyendo un libro, o el periódico, o atisbando por encima del hombro lo que lee aquel del puesto de adelante.

Pasaron los días, y las mañanas, y cientos de “veinte minutos” dentro del autobús, tropezando con caras redondas, cuadradas, triangulares, con espaldas, nucas o culos pegados a los cristales de otros autobuses verdes que van en paralelo. Y de otros coches, y transeúntes, y ventanas, y casas con balcones, y torres, y arcenes. Laura siempre mira, pero no es fácil.

***
Hoy iba en mi coche, y vi a Laura pegada al cristal del autobús. Yo iba despacio dejando un carril entre ella y yo, cuando de repente Laura encontró lo que buscaba; los ojos se le volvieron azules, pegó las manos del cristal, las trenzas del cabello le crecieron y abrió la boca pidiendo bajar del autobús sin que se pudiera oír. Laura encontró.

Un AUDI negro con un caballero de plata, espada resplandeciente y armadura flexible pasó entre los dos a 150 km/hr, dejando a Laura y su cristal por siempre y para siempre.

No es tan fácil contar como me di cuenta de todo aquello en tan breve espacio de tiempo, pero doy fe de que Rapunzel viaja en autobús y el caballero de plata recorre el mundo demasiado de prisa.

Por eso no se encuentran jamás.

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14/06/2006 23:38 Autor: spica. #. Hay 10 comentarios.

17/06/2006

Abajo & Arriba

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17/06/2006 10:50 Autor: spica. #. Hay 6 comentarios.

19/06/2006

Juguemos a no ver

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Nunca tanta ausencia se me había presentado tan reunida.

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(()) Visto en Plaza de Oriente el domingo por la mañana. Hileras casi infinitas de sillas vacías, mientras hombres iban y venían ordenándolas una al lado de otra. La sensación era de encontrar un terreno nuevo, utópico, ideal, a punto de ser arrasado por un ejército de culos y pies.

19/06/2006 00:42 Autor: spica. #. Hay 8 comentarios.

20/06/2006

Ángeles en bicicleta

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Pasar como una saeta entre dos coches y autobuses interminables,...
Zigzagear entre peatones que cruzan correctamente y yo que entro por las rendijas de sus piernas como un tren bala,...
Doblarse sobre el manillar y rozar las manetas con los índices, adivinando el momento justo de frenar,...
Atravesar las puertas que se abren, la gente que cruza, los motoristas que caracolean, las manos que asoman, humo que envuelve,...

Bajar desde Castilla a Atocha con todos los semáforos abiertos, a un ritmo frenético; que sólo de espectáculo al público que viaje dentro de un autobús.

Y al que cierra los ojos sobre el sillín.

*** Segundo deseo pedido a San Telégiro, ángel guardián de todos los ciclistas.

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20/06/2006 00:20 Autor: spica. #. Hay 4 comentarios.

Final

A todos nos venden la moto, alguna vez, de que hay algo más allá de este más acá.
Estoy seguro de que al llegar allí (al más allá) hay un cartelito gigante que dice esto.

Segurísimo.

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20/06/2006 21:15 Autor: spica. #. Hay 6 comentarios.

23/06/2006

Abrazado a Arturo

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Arturo subió por primera vez a un vagón de Metro cuando era un bebé. Y desde ese primer momento, siempre se asustó del bullicio que hay dentro de los vagones, y del traqueteo siniestro sobre los rieles, y del aspaviento que deja el monstruo de metal al entrar al andén. Con ojos asustadizos, miraba aquella mole de acero y madera que se acercaba como brazo que se estira y estira sin fin. Así que Arturo no halló otra solución que aferrarse fuerte a su madre, a su tía o a quienquiera que lo llevase en brazos al entrar al vagón. No importaba que fuera sentado en su silla confortable, nada más sentir a esa bestia compuesta de cajas metálicas, Arturo buscaba zafarse y se refugiaba en algo mullido. Con sus dos brazos, aprendió a buscar cuellos, nucas y bustos a los que sujetarse y no soltarse hasta sentirse inmóvil. Estático. En la acera.

Y Arturo creció.

Con el miedo.

Arturo es muy conocido en las líneas 4, 6 y 10 que por donde normalmente pasa a diario. Nada más entrar, están Don Emiliano o Doña Mariana que le abrazan con fuerza para minimizar el trauma inicial de entrar al vagón. Le reciben como a una pelota de rugby que es atrapada con ganas y garra, bien sujeto le acompañan de Bilbao a Argüelles, pasando por San Bernardo y le cantan alguna cancioncilla. En la línea 6, normalmente le recibe Eduardo o Roberto que a esas horas regresan a casa, luego de trabajar toda la noche, le abrazan recíprocamente y ambos van contándole pequeñas anécdotas de la noche, mientras se bambolean de aquí para allá. Le acompañan de Argüelles a Príncipe Pío pasando por Plaza de España y Arturo aguanta la respiración en la curva final antes de bajar y hacer la transferencia.. Finalmente, de Príncipe Pío a Batán, pasando por Lago la cosa es tan caótica que da lo mismo quien le abrace. Da lo mismo. Todos conocen a Arturo, y cuando le ven venir le abrazan con cariño y cuidado. En ese trayecto da lo mismo que le abrace un señor de corbata, un vigilante de la jaula de los leones del Zoo, una prostituta de Casa de Campo o tú mismo.

Arturo no sonríe, ni se asusta cuando viaja abrazado a alguien en el metro. Sólo le preocupa agarrarse bien a esa espalda, a esa nuca, a ese cuello que le lleva, mientras piensa en las cosas más normales del día a día... lavar sus camisas, comprar una buena colonia, cambiar de champú, renovar su cepillo de dientes, escribir las tarjetitas que suele dejar en los bolsillos de sus acompañantes y que dicen: “gracias!”.

Cosas normales.

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23/06/2006 00:16 Autor: spica. #. Hay 13 comentarios.

26/06/2006

Cíclope naranja

mirar

(...) En tiempos de los argonautas, jamás, mirar fue tanto...
... con un sólo ojo.

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Escrito delante de una pintada, a orillas de la M-603 en la ruta que lleva a otro grafitti de un asiduo de este blog.

Foto completa aquí (pero no la veas, déjale cíclope).

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26/06/2006 00:58 Autor: spica. #. Hay 5 comentarios.

28/06/2006

Cecilia (la patata asesina) y el post (que tarda en escribirse)

Esta historia empieza con Cecilia, una patata que tenía problemas de autoestima en las plantaciones de Norteamérica...

... antes de ser cosechada, Cecilia se reunía entorno a la mesa con su padre y madre patata, sus hermanitos patatas y sus primos patatas. De vez en cuando se reunían a jugar (siempre bajo tierra) con las zanahorias o las remolachas. Jugaban incansables a quién se escondía más abajo y volvía a subir para liberar a los tubérculos rendidos. Pero Cecilia, a pesar de esa vida tan divertida, los juegos y los sueños de cosecha, siempre parecía un paso más distanciada de los demás, pensando y pensando, sin comentar a nadie aquello que barruntaba su deforme cabecita. Y es que Cecilia, no se sentía parte de su familia. Las solanáceas. No desde que en su corazón, se apuntalase el amor por una berenjena; que como todos sabéis, es un amor prohibido en el mundo vegetal...

... Y lo que es peor, es que esa berenjena no tenía buenas intenciones con Cecilia...

... Pasaban los días y se acercaba el tiempo de cosechar las patatas. Todas aguardaban anhelantes, la emoción ser abrazadas por cinco fuertes dedos y depositadas en la cesta que las llevaría a los más exóticos lugares. De la mano a la cesta, de la cesta al burro, del burro al almacén, del almacén a los barriles, de los barriles al carro, del carro al puerto y del puerto al clíper; que era un barco ligero construido en astilleros norteamericanos con un casco más fino y una proa inclinada impulsada por una fila más alta de velas, que empezaba a ganar en velocidad y navegabilidad a los viejos mercantes ingleses de carga anchos y lentos, y que era considerado el barco más rápido del mundo... en el siglo XIX.

... Ajena a todos estos grandes cambios del mundo preindustrial, Cecilia escondía a su familia (las solanáceas) la temeraria decisión de reunirse con su amado (la berenjena insensible) y vivir felices en ultramar. A bordo del barco más rápido del mundo...

... Y llegó el día de cosecha. Todas las hermanas de Cecilia se dieron cuenta muy rápido de que la vida apacible y revoltosa de la habían disfrutado hasta entonces, se acabaria en breve. Decenas de barriles de madera aguardaban silenciosos a ser copados con todos los tubérculos que las curtidas manos fuesen capaces de recoger. Cecilia, actuó con serenidad, metiéndose muy adentro de la tierra, jugando por primera vez aquel juego que nunca le entretuvo, justo el tiempo suficiente; y al cerciorarse de que casi todas las patatas habían sido cosechadas se dejó ver para quedar lo más arriba posible del barril que acogía a todas sus iguales...

... El plan de Cecilia era muy sencillo: dejarse caer en la canasta de las berenjenas en un oportuno bache del camino, que hiciese trastabillar el carro que les llevaría hasta el puerto más cercano...

(...)

El final es muy triste e histórico.

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28/06/2006 00:41 Autor: spica. #. Hay 12 comentarios.




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Junio 2006 | Spica *
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