Spica *Historias a 275 años luz de distancia... |
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02/07/2005Alma errante en el CarrefourLa veo en el pasillo y le reconozco. Ella no me ve a mi. Dejo el carro lleno de chorizos, yogures de pera, queso para sándwich y pan bimbo, y le sigo discretamente. En el pasillo de salsas y condimientos, le veo escoger el ketchup muy concentrada. Y yo muy concentrado retrocedo en el tiempo, hasta aquella mini-cena en la que ella me esperaba con unos divinos tortelinis a la putanesca y yo, con la intención de bromear, fui a por el ketchup, y ella, como siempre, improcedente, me lanzó el plato de tortelinis a la cabeza. Y luego terminamos bañados en ketchup. Entre mares de tomate, sal y vinagre; navegando sobre un plato de tortelinis. Le sigo de cerca por los pasillos del super. Y cada balda, un recuerdo. Y ella no me vé. En los congelados, nuestro viaje a Alaska. En los vinos, nuestra borrachera dentro de una piscina desconocida. En las verduras, tu obsesión por las calabazas y tus explicaciones de Feng Shui. En las infusiones, haciendo el amor vestidos con albornoces robados de aquel lujoso Spa. Toda nuestra vida en los pasillos de una gran superficie, y resulta que no llevamos un carrito entre los dos. Yo te sigo furtivo, pasando una película antigua en mi cabeza y tú flotas concentrada entre botes de tomate frito, aceitunas y garrafones de agua mineral. Y así te sigo hasta que llegas a la caja, con otra vida en tu carrito y yo con la mía olvidada en algún pasillo de todo este inmenso lugar. Esta inmensa vida. Pagas y te veo marchar, empujando tu carrito, tu nueva vida, concentrada, sin mí. Y yo me quedo errante, rodeado por cientos de personas, todas con sus recuerdos en el carro, con botes de ketchup, yogures de pera y pan bimbo. Todos menos yo. * 03/07/2005Don Apol(o-a)nio Aguirre Don Apolonio Arregui era, en exclusiva, supervisor de segundo nivel en el área de explotación de sistemas de la empresa YOGURDEPERA S.A.Un buen día se le ocurrió a Don Apolonio Arregui, buscar un segundo empleo. Esto no tendría la mayor importancia, si no fuese por la curiosa circunstancia de que deseaba intentarlo en la misma empresa donde YA trabajaba. Y apareció la oportunidad: un puesto maravilloso como Técnico experto de Control de Calidad de primer nivel en el área de Organización de la empresa YOGURDEPERA S.A., para el cual Don Apolonio, envío su CV con el nombre un poco modificado... Apolanio Arregui. Así nació la locura; y su esquizofrenia gemela. Es quizás, innecesario describir, como Don Apolanio Arregui (un hombre de recursos) mintió con descaro, adoptó dos apariencias diferentes y con una confianza desmedida obtuvo su segundo empleo en la empresa YOGURDEPERA S.A. El punto es que se enfrentaba a un reto del que no había documentación previa o pruebas físicas de que se hubiese llevado a cabo. Y se ha de decir, que intentó buscar algún precedente en la biblioteca pública. Sin éxito. Así fue como Don Apolonio, forjando una leyenda personal, se aferró con angustia y un poco de descaro a su agenda electrónica. Con ella podía organizarse día a día, combinando días de vacaciones de su primer trabajo, para utilizarlos en épocas que se requería de su presencia a tiempo completo, en el segundo. También coordinaba con acuciante lucidez los tiempos del café y el compartir con los compañeros de faena, controlando sus tiempos y el de los demás, así como las costumbres para estar con unos y con otros sin levantar sorpresas. Sabiendo cuando bajar por las escaleras centrales y cuando subir por las de la entrada. Manteniendo un orden en sus idas al baño y el saludo adecuado según aquel empleado que le conociera en uno u otro papel. Todo sin fallos y siempre en la cuerda del malabarista que camina sin red. Y Don Apolonio lograba este equilibrio a las mil maravillas. Vivía en constante excitación, en constante peligro laboral, en la cruda sensación de topar, mañana sí, tarde también, con sus dos jefes en el ascensor. Y aunque esto pareciese una desgracia, en el fondo de su orgullo, de su vanidad, Don Apolanio se decía a sí mismo que lograría triunfar y salir airoso de tamaña situación. Todo esto sin entrar en detalles de cómo controlaba sus ingresos, su declaración a hacienda y la ausencia de vacaciones a su esposa e hijos. Vivía Don Apolanio, exclusivamente para su trabajo. Perdón,... quiero decir: vivía exclusivamente para sus dos trabajos. Ocurrió un día la graciosa coincidencia, que por la naturaleza de sus dos trabajos, Don Apolonio debía auditar en materia de calidad a Don Apolanio. Qué día. Qué risas se echaron los dos. Allí en el bar cerca de la empresa, Don Apolonio se auditó así mismo, Y cada uno quedó encantado con la profesionalidad del otro. Todo halagos y parabienes. La agenda electrónica, al fin descansaba. No había nadie a quien evitar, ni zig-zags qué hacer furtivamente. Eso si, pasaron unos cuantos minutos ensimismados en quién pagaba los dos bocadillos de tortilla y las dos cañas. - “Pago yo”, decía Don Apolanio. - “Faltaría más, amigo mío, pago yo”, decía Don Apolonio. - “La próxima tal vez...”, insistía Don Apolanio. - (...) Y así hasta que... pagaron los dos. Aunque en realidad, la que pagaba dos veces era YOGURDEPERA S.A. ...es lo que tiene pasar doblemente los “gastos varios por auditoria” y tener a un recurso humano que casi parece que trabaja por dos. * Questiones Este hombre,...... ¿te mira o es ciego? ... ¿le acaban de hacer una pregunta o acaba de dar una respuesta? ... ¿baila el cha-cha-cha o el foxtrot? ... ¿está del lado de Tom o de Nicole? ... ¿es un estatua o es de carne, hueso y pellejos? ... ¿te asusta o te hace reir? * Puzzle olímpico (sin Logo)(A) Hans se contuvo. Hasta que ya no tuvo paciencia. Sofocado. Rojo. Y preguntó. (B) Marga se armó de valor. Entonces le besó en la boca con mucha saliva. Sofocada. Sonreída. Y respondió. COLOCAR LAS DOS PIEZAS ANTERIORES, EN EL ESCENARIO MOSTRADO A CONTINUACIÓN QUE MÁS LE GUSTE (O LE DISGUSTE). ***** Hans y Marga son dos viejos amigos del cole, que pasados cinco años desde su último encuentro, hacen ejercicio en direcciones opuestas, un lunes por la tarde, en un parque de Madrid. Va el uno al descubrimiento del otro, sin saberlo. Quiere la casualidad que en un recodo del parque tropiecen el uno con el otro y se reconozcan. Tienen la respiración agitada y el corazón excitado por las miradas. Es casi mágico. Pasan el resto de la tarde juntos, y así todas las tardes de esa misma semana. El viernes, después de 30 minutos de ejercicio, Hans mira a los ojos de Marga... (A)+(B) ***** Hans y Marga comen en un restaurante de diseño en el centro de París. Se miran y se ríen. Han hecho una pequeña apuesta, después de repasar alternativamente las parejas que tuvieron en sus vidas, antes de conocerse. Marga empezó a hablar de un tal Rubén, y dejó a medias el relato, quedándose en silencio... (A)+(B) ***** Hans y Marga llevan una larga temporada viviendo en ciudades diferentes por motivos laborales. Es lo que tiene la consultoría. Él en Moscú y ella en Londres. Se vieron por última vez el fin de semana pasado. Ahora hablan por teléfono unos 30 minutos de reloj, y la distancia se hace patente, se hace realidad. Los kilómetros se convierten en murallas, en vez de en hilos plateados que tiran de los cuerpos. Ambos se despiden y quedan para hablar por la mañana. Hans decide llamar a la mejor amiga de Marga porque su mente sospecha algo. Marga cuelga el teléfono y mira despreocupada la cara de su nuevo amigo londinense... (A)+(B) ***** Hans y Marga han terminado una relación de 10 años, en la que han conocido mejor que nadie cinco ciudades mágicas: Madrid, París, Londres, Moscú,... y ahora Nueva York. La ciudad en la que Marga, cómo colofón de sus repetitivos intercambios, le suelta de improviso a Hans si tiene alguna última cosa que decir, antes de despedirse para siempre... (A)+(B) * 04/07/2005Se rebelaron Dijeron basta!Se cansaron. Se hartaron de ser la publicidad de otros. De ser el ideal. Se cansaron de la imperfección medida y la perfección desestimada. Se rebelaron a seguir comiendo "la pizza de la abuela", de usar el "mejor tampax" de las tanga girls, de comer alimentos "bio". Se negaron a estar siempre en la talla 36, a ser metrosexuales, a ser políticamente correctos, a ser rompedores, extraños con un toque de limón. Dijeron basta! Ya no más sonrisa hamburguesera, nada de mundos cero-cero, a ser el perrito que se estampa con el cajón de la cocina. Nada de tetas y culos dermoestéticos, ya basta de comer ferrero roché sin quitar el envoltorio dorado. Enviaron a sus sicarios... y tomaron el mundo. Querían la libertad que da ser imperfectos. * 06/07/2005El ojo vertical Etienne está montando una lámpara en una habitación de pulido parqué. Tiene en la mano un pequeño tornillo, diminuto, que es el único elemento que falta para culminar con éxito su pequeña tarea. Pero el tornillo, traidor y escapista, resbala entre sus dedos, golpea la escalera en la que está subido y cae armoniosamente hasta perderse de vista. Siguiendo las leyes de Murphy. Se esconde allí dónde todo es más improbable, más alejado, mas jodido de alcanzar.Etienne baja de la escalera y se hace pequeño, se tumba bocabajo sobre el parqué, con la oreja pegada a la madera lustrosa y el ojo derecho a ras de piso. Un mundo nuevo aparece ante sus ojos, del cual no se escapa ni el polvo. ¿te acuerdas de cuando eras Etienne? “Rétame, rétame... a que lo encuentro antes que tú!”... esa aguja... ese botón... ese esa moneda... esa tuerca oxidada... “mira, mira, giro como un periscopio a ras de suelo”... Soy Etienne el que todo lo ve. Soy Etienne el cazador de las cosas pequeñas que se extravían a ras de suelo. El mejor, el mejor... el-me-jor! A Etienne el pequeño no importa la lámpara, ni la escalera. Sólo busca y busca hasta que dice con voz emocionada: “Te gané!”. Etienne encuentra el tornillo diminuto. Y se lo entrega a Etienne el mayor, el perdedor, el viejo, el que sabe de lámparas y de escaleras y que ya ha olvidado como cazar las cosas pequeñas. * Secretitos ... se dejaban mensajes escondidos entre los cojines del sofá, entre la ropa, debajo de la alfombra, en los resquicios de las farolas cerca de casa, en las grietas de las aceras por las que caminaban, en las fronteras entre dos o más ciudades, debajo de los arrecifes de coral, en las tripas de la ballena blanca, entre las columnas mitológicas de Roma...Se dejaban mensajes secretos maravillosos. Se-cre-ti-tos! Aquellos de los que nadie más entiende. (***) Hasta que un día, él rompió la cadena y ella no supo dónde más buscar. Y allí en el sofá sólo repetía esta canción en estribillo incesante: "Cuando oyó la puerta cerrar, echó a llorar. Cuando oyó la puerta abrir, echó a reír. Cuando oyó la puerta cerrar, echó a reír. Cuando oyó la puerta abrir, echó a llorar. ¿Qué le pasa a esta mujer?" * 07/07/2005Nuestro géneroHoy se informa que, por desgracia, la estación de Atocha en Madrid, conecta directamente con el "underground" de Londres. Se extiende así, una línea que viene empecinadamente desde lejos y que, por desgracia nuevamente, parece no tener fin. También se informa que, por desgracia, nunca nadie decide viajar en este trayecto. Simplemente arrolla inesperadamente. Y aquellos que asi lo deciden, con voluntad de intervenir, entonces conviven con lo mejor y lo peor del género humano. (y esto ya aplica, no sólo a estaciones de metro, sino a todo un mundo desbocado) * 07/07/2005 19:16 #. Hay 11 comentarios. 08/07/2005Investigación peatonalJosé y Elisa caminan por la misma acera en sentidos contrarios. Van al encuentro. Ese de 5 segundos que todos tenemos a diario. Juego de peatones. (...) Se cruzan. Si José, en vez de al escote escultural, hubiese mirado a los ojos de Elisa, ella se hubiera enamorado. Y él, también. ¿De quién es la culpa de este pequeño drama doméstico; de José o de Elisa? Quiero un culpable. * Madrilópolis Esta mañana, cuando he salido a la calle, he visto a un hombre corpulento y con gafas, cambiarse en una cabina de teléfono. Era Clark Kent.En serio, era CLARK KENT! Aquí en Madrilópolis. Yo no lo entiendo, pero eso no importa. El hecho es que le he visto dar un montón de vueltas sobre sí mismo y se ha convertido en un hombre de capa reluciente. Y por supuesto se ha ido volando. A hacer el bien. Digo yo. Yo, sin pensarlo ni un minuto, me puse el traje de Clark Kent, sus gafitas pusilánimes, su trajecito aburrido, su maletín desgastado... y salí rumbo al Daily Planet. Lo que es una cosa mucho mejor que mi trabajo de becario en una agencia fiscal. Joer, no cabía de gozo: era CLARK KENT. No es como ser Superman, pero estoy a un paso de serlo. Y cómo todo es un ciclo cósmico (incluso en el mundo de los superhéroes de pacotilla) estoy impaciente por saber quién se queda con mi disfraz, y así el siguiente, y el siguiente... y hasta el infinito. También querría ver la cara de “mierd...” (traducido de: "oh, shit!") de Superman, cuando regrese y vea que ya no tiene una segunda personalidad. Todos a cambiar. Todos a dar vueltas sobre sí mismos. Todos a buscar qué hay en una caseta telefónica. Y todas estas cosas, ahora las investigaré porque soy un periodista del Daily Planet. Pusilánime y aburrido, pero infinitamente mejor que antes. Soy Clark Kent y estaré cerca de Luisa Lane. Mira tú por donde, no había pensado en ello hasta ahora. Eso le pasa por pasar por Madrilópolis, al Superman este. Tiene que estar muy chunga la cosa en Ciudad Gótica para haber venido hasta aquí. Si, si,... sé que esa ciudad es la de Bat-man, pero es que esta historia trata del cambio. De la sorpresa. Trata del "¿¿qué te creías tú que iba a pasar??" En esta historia cambia todo. No sólo los disfraces. * 09/07/2005Air on G String - Bach![]() 1987. Otoño. Enciendo el TV y llego puntual al inicio de una película que no planeaba ver. Leo a tiempo el nombre de Ángela Lansbury en fundido, mientras una bella melodía, más bien melancólica, me envuelve y me hace juntar las rodillas y mover las manos como digitando sobre un piano. La escena es de una mujer en prisión, que escucha una cinta de música, de esas que ahora sólo podríamos encontrar en un anticuario. Va a morir, porque está condenada a muerte. Y la música sigue... 1993. Mayo. Una chica tira de mi manga para que lleguemos a tiempo a un concierto de cámara en un bello auditorio de música. Atestado de personas que se mueven como peces en el agua, estoy incomodo y no doy con las frases adecuadas para impresionar a la chica. Siempre queriendo impresionar, cuando se tienen 20 años. Siempre. Se apagan las luces, y me entrego a la música, triste, desconsolado, y surgue la melodía que escuché en la película de Ángela Lansbury. Me transporto y regreso impresionado. Es ella la que me impresiona. La chica, y coge mi mano, mientras junto mis rodillas lleno de emoción. No sé si es por su tacto o por la música. Pero el corazón me da volteretas. Y la música sigue... 1998. Febrero. Voy en el coche de un amigo, de regreso de un funeral, y haciendo "zapping" en la radio escuchó por dos segundos las notas suficientes para reconocer la melodia que me hipnotiza. Esa de la que desconozco el nombre. Y con la música clásica, ya se sabe; ¿a quién puedes preguntar sobre una pieza que te gusta?. Paso de largo en la radio, y me regreso. Mi amigo protesta y yo le digo que es la melodia de la melancolia, de la resignación. El se ríe, me mira comprensivo, me sigue el juego y deja que yo baje la ventanilla. Es la música de la muerte en positivo, pienso para mí. Y no sé si es por el día y las sensaciones o por las notas que emite la radio. Y la música sigue... 2002. Noviembre. Me dejan la película AKIRA, de un genio del manga, y entre los extras viene un trailer llamado THE END OF EVANGELION. No sé lo que és, pero nada más empezar reconozco la melodía desconocida. Qué contradicción: reconocer lo desconocido. No sé qué me impacta más, si las imágenes o la fuerza de la música, o la suma de las dos. En la escena uno de los protagonistas mantiene una batalla imposible, y cuando parece que ha vencido... pierde. Y muere. Y la música sigue... 2004. Septiembre. Un grupo de músicos, todos vestidos de negro, tocan una pieza hermosísima en la Plaza Mayor de Madrid. Yo voy con una amiga a mi lado y un bocata de calamares en la mano. Y como dando vueltas, de entre las cuerdas de sus violines, de sus bajos y de sus flautas, se escapan esos acordes que me persiguen de tiempo en tiempo. Entre corcheas y silencios de 2 tiempos. Cada vez más lejos, cada vez más cerca. Me acerco hasta ellos y me quedo escuchando. Hasta que terminan y hacen una pausa. Me acerco a uno de ellos; un hombre semi-calvo, de cabellos grises y gafas de pasta. - ¿cómo se llama la pieza que acabáis de interpretar?... y cesa la música en mi cabeza para escuchar mejor. Y subyace ese silencio previo al final. Cesa la búsqueda... - Se llama "Air en G Mayor de Bach". De Johan Sebastian Bach-, me dice como dando una lección de música. Y yo me lo repito cien veces, para no olvidarlo. (***) 2005. (hoy). Rescato del iTunes una de las veinte versiones de "Air" que tengo y sin querer activo el visualizador del reproductor. Y viajo con las ondas de colores, que giran y giran, con ese logo de apple en blanco y el nombre que tanto busqué ahi delante de mí. Tan fácil, tan sencillo. Mi cabeza da vueltas por el pasado y me hace respirar más acompasado, no sé si por la fuerza de las imágenes o por la música que entra y sale de mí. Y la música sigue... * 10/07/2005Enunciados Angelicales “Admiro a las personas que son felices, en lo que aparentemente es una vida sencilla. Personas que viven la mayoría del tiempo en un mundo básico, espontáneo y muy claro. Personas que tengan éxito o no, van ascendiendo por el camino de manera segura y sin demasiadas frustraciones a cuesta.”Esto pensaba, Ángeles, mientras fumaba un pitillo tranquilamente en un banco de su barrio; viendo pasar a las personas sencillas y a las personas complejas. Entre calada y calada se iba cuestionando la idea arriba expuesta sobre las personas sencillas. Necesitaba, por distracción, enlazar sus pensamientos hacia alguna conclusión. Porque pensar para Ángeles es, ante todo, una cuestión de método. Ve algo que le da una idea, por ejemplo: esa chica guapa y de zapatos rojos (casualmente como los de ella) que va andando hasta detenerse en el semáforo. Le parece sencilla y feliz. Y Ángeles elabora un enunciado de por qué es esa chica es así (inspiradora, por cierto) y ella completamente diferente (excepto por los zapatos rojos). Una calada sencilla y expirar en un cuerpo enmarañado. Luego viene el momento de invertir el primer enunciado, de cuestionarlo: ¿y las personas que no somos sencillas, qué?, ¿soy yo sencilla o compleja? Ángeles es compleja, lo sabe, pero evita usarse como ejemplo para no distraerse. Piensa en alguien conocido, por ejemplo: Enrique al que si no le atienden en 5 minutos exactos al sentarse en una mesa de restaurante o en un bar, se levanta y se marcha llevándose el salero como prenda. Eso es ser complejo. O tonto. O muy justo consigo mismo. Complejo. Sencillo, no. Ángeles da otra calada, mientras en su cabeza une en santo matrimonio a Enrique con la chica guapa y de zapatos rojos. Les intenta ver haciendo la compra, haciendo el amor, haciendo una vida sencilla y compleja. Pero no cuadra en su cabeza semejante amalgama. Es como forzar dos piezas de un puzzle y que queden ahí, unidas, ambas deformadas. Decide cambiar de escenario y al levantar la vista ve a un chico asomado en una ventana que fuma un cigarrillo. Allí es la vida muy sencilla, aunque desde ese marco de madera y aluminio las cosas y personas que se observan sean complejas. Porque desde esa ventana, ella es sencilla, a pesar de las ideas tan rebuscadas que pasan por su cabeza. Porque desde una ventana una calada es más sencilla que en un banco de una plaza. Y es en la última calada, y en el último párrafo, donde Ángeles demuestra con precisión matemática que no son las personas complejas ni sencillas, sino las situaciones o en dónde nos apoyamos. Y todo está basado en si vemos la vida desde un banco o desde una ventana. Expirar e inspirar humo desde una y otra, son dos cosas diferentes. Enrique se hace sencillo y la chica guapa de zapatos rojos se retuerce en espirales sobre ella misma. Y Ángeles se levanta, con una sonrisa, y concluye su discurso. * 12/07/2005Apunta, tensa y suelta ligero Señoras, Señores,... público en general…Esta tarde presenciaremos un duelo entre alfiles. El arma escogida: el arco y la flecha. Un duelo entre arqueros. También asistirán la mente y corazón. *** En un extremo del campo, Juanito “El Intuitivo” que es capaz de lanzar 10 saetas en la oscuridad y acertar más de una, o dos, alguna de forma mortal, y las demás rozando el blanco, si es que no traspasan otras partes no menos importantes. Hiere corazones y asombra hasta quitar el habla. Lleva el orgullo por bandera y la visión es todo para él, aunque esté a oscuras. Su mirada se centra en el blanco, no importa si éste está lejos o cerca. No importa si éste está inmóvil o inquieto. *** En el otro extremo del campo, Juanita “La Certera” que es capaz de lanzar una única flecha, sólo cuando ve la luz, y acertar de pleno, rompiendo el bastidor, traspasando la diana y astillando hasta la flecha. Desmonta las pasiones y desborda mil palabras a quien deja herido. Lleva el orgullo por bandera y el movimiento lo es todo para ella, aunque esté estática. Su mirada se concentra en la punta del proyectil, no importa si el blanco se desenfoca o se hace pequeño. No importa si se hace borroso o nítido. Se miran con respeto y esperan mientras miran al cielo y sus arcos tocan tierra. Juanito “El Intuitivo” y Juanita “La Certera” esperan una señal. Y en el cielo hay tormenta. (señoras, señores, público en general sean pacientes y no se muerdan las uñas!) * Un peón en el todo-a-cien Entro en un todo-a-cien con tres chinos situados estratégicamente en diferentes posiciones del local, y una china en la caja.La disposición de los estantes, me hace sentir como en un tablero de ajedrez y me parece que los dos chinos del fondo están a punto de enrocar. La china-reina no me quita ojo, aunque a la vez está viendo un peli en un mini-dvd. Una peli china, a bajo volumen. Miro de reojo a uno de los chinos (el chino-caballo) el cual viene saltando en “eles” entre las mercancías del todo-a-cien. Viene hacia a mí en dos saltos y pone cara de interés. Le pregunto si tiene cajas para mudanzas y bolsas grandes. Resistentes. Sin responder, pero sonriendo, da otro salto (en “ele”) y pone un paquete de bolsas grises y resistentes en mis manos. Y dice en perfectísimo español: - Las cajas las encuentras bajando las escaleras, y son gratis. Coge las que quieras - El chino-torre1 y chino-torre2, me miran de soslayo y no quitan ojo de la puerta. Todas las casillas están controladas. Bajo las escaleras y me sirvo tres cajas en buen estado, y miro al fondo, donde entre cientos de adornos inútiles y jarrones semi-ming, veo varias camisetas de colores con un “puño del dragón” queriendo salir entre purpurinas amarillas y destellos orientales. Me encandila. Me gusta la roja. Me viene perfecta para embalar mis millones de libros y cd´s y luego tirarla. Cuesta veinte duros. Estoy en la octava casilla. Y he coronado. Y mientras me muevo en diagonales hasta la china-reina, pienso: "Seguro que me quedo con la camiseta hasta mi próxima mudanza." * 13/07/2005Un post redondo 0ºredondo..redondo..redondo como un plato de Ikea... mi vida es un redondo como un plato de Ikea. 90º Hace tiempo que me muero de ganas de subir un post como este. Está dedicado a dos grandes vouyeristas de los blogs minimalistas que pueblan estos mundos que se han de tragar los agujeros negros. 180º Admito que me encantan como se asoman a otros blogs, se miran, leen los comentarios y dudan en si comentar o no. Y ya me gustaría que lo hicieran más a menudo, porque es muy divertido verles en tales maniobras. 270º En el caso de este blog, nunca hice un post así, pero el haber estado cerca o lejos de ello depende en mucho de quien lo lee. Así que sin más preambulos, aquí va de nuevo (o viene), el post más redondo de Spica*. Agarraos fuerte a vuestros asientos... 360º redondo..redondo..redondo como un plato de Ikea... mi vida es un redondo como un plato de Ikea. * 14/07/2005Linú, Linú, Linú! Parque “Juan Carlos I” de Madrid.Soleo y Milda deciden llamar a su bebé recién nacida: Linú. Y la niña crece. Cuando tiene edad suficiente para volar una cometa en un Parque de Madrid, se quedan muy cerca de donde estoy tumbado con mi bici disfrutando de cometas que vuelan. Soleo llama a su niña muy dulcemente: “Linú, Linú, Linú!” Y yo me maravillo de ese nombre tan hermoso, tan diferente, tan apropiado para una niña que vuela cometas. Y Soleo llama su mujer y le dice: “Milda, mira que alto vuela Linú”. Y Milda le pregunta con un bocata en la mano: “Soleo, ¿vas a querer de atún o de jamón?” De nuevo me asombro de los tres nombres tan diferentes y que en mi cabeza suenan tan naturales. Como si llamarse Carlos o María fuese lo raro, lo extraordinario. Y por momentos pienso que me vacilan. Que en realidad se llaman Jesús, María y Josefina y me quieren hacer creer que todos los que vuelan cometas se llaman diferente. Y que allí en aquel descampado no sitio para Carlos u otros nombres vulgares. Eso me pasa por llevar una bici vulgar y no una hermosa cometa. * 14/07/2005 12:13 #. Hay 18 comentarios. 15/07/2005Algo pasa con MigoMe acabo de llamar por teléfono yo mismo. Era (soy) el yo que UN DIA decidió subir a una bici y vivir de acampada por el mundo. "Experto en pinchazos y en pedir dónde dormir sin hablar el idioma. Hábil en el trato de los viajantes y chóferes. Conocedor de los detalles minúsculos y mayúsculos del arcén a pie de carretera." El muy cabrón de mí mismo, me llamaba porque tuvo un presentimiento. Presintió que me aburría y que quizá querría hablar conMigo un rato. Que quizá querría escucharme contar alguna anécdota espectacular sobre coincidencias que saltan al encuentro de un ciclista jodidamente vagabundo. Yo me he rebotado conMigo y me he dicho que estaba muy ocupado. Que luego me devolvía la llamada. O me enviaba un SMS. Y claro, estaba MINTIENDO. Incluso sabiendo que yo lo sabía al otro lado del teléfono. Sin embargo me he engañado a mí mismo con cierto éxito. Os querría contar algo más sobre esto, pero tengo que llamarme urgentemente a mí mismo a AQUEL que SOY en el Levante, tengo el presentimiento que ese trabajo como dueño de chiringuito, me está quemando este verano. Hay días que no me aguanto en estos arranques de autocompasión. Joder. * 17/07/2005GerardoHas como que no tiene bufanda. Céntrate en el café. Mira el detalle de la cucharita. Observa el meñique elegante que apunta a ninguna parte. Intenta no descifrar los números romanos, aunque te mueras de ganas. Encaja su sombrero en la cabeza. Llámale Gerardo. Y si haces todo esto, le veras como yo le veo. (Perdona la intromisión.) Ahora te toca a ti * El Grafito no se diluyeCristina se miraba las manos buscando algún lunar perdido, algún nebus benigno del pasado, alguna marca conocida,... buscaba aquella tarde de marzo en la que dejó olvidado un lápiz de punta afilada en el bolsillo del pantalón y al ir corriendo detrás de Alberto (su primer amor del cole), se clavó la punta de carbón en la base de la palma. Allí donde terminan las arrugas del destino y empieza un simple antebrazo. Tras el accidente, Alberto (su primer amor del cole) vino a socorrerla, pero tiró tan mal del pápiz clavado en la palma, que rompió la punta dentro de la mano de Cristina, dejándole el carbono instalado para siempre dentro de sus carnes. Y dejándose algo de él mismo, dentro de Cristina. Esa noche, a solas, y sin aun decirle nada a su madre, Cristina intentaba extraer la punta con ayuda de una aguja pasada por el fuego de un mechero. Así, a lo Mohicano (el último quizás), tal y como había visto en alguna "peli" de indios y vaqueros. Y caballos y revólveres. Y agujas con mecheros. Pero extraer una punta aferrada en la piel no era tarea sencilla. Llegaba a raspar el trozo de grafito, "rrrrrr", RRRR", "rrrrr", y daba escalofríos. Incluso parecia que la aguja se enganchaba, pero resbalaba y retozaba dentro, y con ella un desgarro más y un dolor más acerado en su mano. Así estuvo hasta que ya no pudo más, y con lágrimas en la cara le llevó la palma y el carbono a su madre. Ahora, Cristina se miraba las manos y ya no veía la marca del grafito, la marca de Alberto, la marca de su madre angustiada, la del patio de colegio. Se había borrado después de 20 años; y no se había fijado cuando sucedió,... ... porque lo cierto es que siempre tuvo "a mano" y a la vista ese punto negro de carbón interior, la anécdota fácil para romper el hielo, el halo misterioso para contar en la intimidad. "¿sabes cómo me hice esto?"... "Me lo dejó enterrado mi primer amor." Mi primer dolor, mi primer grafito clavado en la piel. Objeto extraño que al final he diluido dentro de mí; junto con todos esos recuerdos. Se decía Cristina mientras cerraba la palma, encerrando las arrugas del destino. *" 18/07/2005La despedida (ep. VI) Ya transcurrida la monada de Star Wars, creo oportuno concluir también la trilogía de este niño repollo.Como recordaréis en los dos episodios anteriores aconteció toda serie de peripecias (algunas aburridas... bueno... la verdad: casi todas!)... La llegada (episodio IV) El intermedio (Ep. V) Y ahora, el final... Después del atardecer, el criajo estaba muy contento, y así de inspirado recordó a su hermosa y única rosa. - "A mi rosa, donde quiera que esté, le dedico este atardecer..." -, dijo muy entusiasmado. Pero yo le miraba pensando si el jodío me estaba vacilando. - "Principito, ven por aquí que te voy a mostrar los volcanes de Spica*"-, y en efecto Spica tiene unos volcanes que quitan el aliento. No hay que hacerles mucho mantenimiento y la verdad es que están más o menos activos a estas horas del día. Caminábamos felices. Él por un motivo y yo por otro. - "¿Y tú tienes una rosa de la cual cuidar?"-, preguntó el príncipe impertinente, el reportero galáctico del corazón; ese que anda incordiando a reyes y a borrachos, a rosas a granel y a zorros parlanchines. - Pues, ¿tú qué crees?-, le respondí sin desviar la mirada, mientras caminábamos directo al volcán más cercano. - "Pues yo creo que tu rosa te abandonó!... un día te levantaste de la cama y te encontraste solo. Y sin el desayuno hecho. Y entonces tu vida se hizo gris, sin esperanza, sin amapolas multicolores, sin filtrar lo bello a través de sus ojos aperlados..." - "eh, eh, eh... Enano, espera un momento;... mira esto..."-, y metiendo la mano en el bolsillo del pantalón, saqué un puñado de pétalos de rosas secos como el desierto, arrugados y frágiles, casi hechos cenizas, a la vez que le decía: "Aquí está mi rosa..." El principito ahogó un grito de sorpresa, pero sus ojos se hicieron grandes como platos. Habíamos llegado al borde del volcán. Le puse una mano cariñosa en su hombro, a pesar de su reticencia, y le dije: "Me has domesticado, Principito, lo confieso. Dibujaré corderitos para tí y miraré lo invisible, porque es lo esencial... tú si que vales. Y como estar domesticado es cuestión de horarios y de costumbres, es hora de que te muestre tu nueva madriguera..." Espantado como un chimpancé delante de un tigre de bengala, el Principito sacó su red de cazar cometas, y en un movimiento veloz, unido a la casualidad cósmica, atrapó un cometa turquesa que pasaba por Spica*, justo en ese segundo esencial. Al tiempo que se marchaba, me pareció que me decía, con voz angustiada: "Se lo diré a Obi Wan..." Me dejó con el ademán congelado en el que estaba por mostrarle mi modesto adosado, al lado del volcán, la que lleva por nombre: "La madriguera". Qué cosas tiene la realeza repollera. Tendré que invitar, de nuevo, a mi amigo Vader para referirle las movidas espaciales de los últimos tiempos. Viene puntual cada 6 meses. Le tengo domesticado. Ha de ser por mi lado oscuro. Si... lo sé, yo también tengo un poco de eso. * 19/07/2005El twist del GuisantePues yo, Miss Guisante, desde aquí reinvidico que ese fulano se equivocó. (y golpeo la vaina con el puño... para que después no digan que los Guisantes no tenemos criterio) Y mientras hablo, bailo el twist sobre una baldosa. Vivir en un treceavo y mirar por una ventana que está encima del doceavo es ya no saltar al vacío. Es aferrarse al aire que se respira a trece escalones de altura. Es entender que los guisantes no nacimos para vivir en vainas multicolores, sino para ver más allá de la ventana del doceavo. Aquel desde el que salté un buen día y reboté hasta llegar a la orilla del río Guisón. Allí dónde esta forjada la bendita frase pronunciada por el Guisante Ilustre, debajo de su busto de Guisante. Y ya sabéis que un busto de Guisante es un "medio guisante". Y sinceramente, se ve de pena. Parece unas de esas luces de armario que se encienden con el pie o con el codo. Sigo bailando el twist. Todo buen guisante debería vivir, al menos por un tiempo, en una decimo tercera planta. Y aprender que la vida no es una vaina multicolor. Es mirar por encima de la decimo segunda planta y querer viajar en trenes penisulares, en lanchas islandesas y en ensaladillas rusas a medio terminar. Es bailar el twist sobre una baldosa que parece un ladrillo. Vivir en una lata de 13 alturas, te enseña que los guisantes aprenden a decir "treceavo" al principio de la música y a decir decima tercera planta al final de la misma. Y sigo bailando. * Ilustración: Ariel Nepomuk Textos: Carlos Inspiración: Guisante Ilustre Heroína: Miss Guisante ![]() 20/07/2005Shakespeare fulminado Un día Julieta se despertó de los hombres.Y fue muy feliz. (Al menos, eso creía ella). Y aquí importa lo que crean las Julietas. * |
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