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Spica *

La hendidura del centro

La hendidura del centro

Entro al museo.
Recorro todas sus plantas como cada domingo, miro por los ascensores acristalados, imagino que es de nuevo un convento, un hospital, una cárcel. Bajo a tomar un café en su bar cuasi-subterráneo y ya estoy más despierto.

Subo despacio hacia la nueva exposición de arte contemporáneo. La verdad es que todo la temática es arte contemporáneo, no sé por qué redundo.
Como no llevo prisas, antes me paso por los cuadros de Miró a escuchar los comentarios de incomprensión y atolondramiento. Yo también los hago en voz baja. Me sonrío con las dos chicas que no acaban de creerse que las mujeres son estrellas o los planetas son puntos o al revés. Salgo de la sala y entro en la siguiente.
La exposición itinerante. Artistas invitados. Doy una primera vuelta. Me dejaré lo más raro para el final.

Otra vuelta alejándome cinco metros de todo mientras pienso: "Pero si a mi no me gustaban los museos". Me acerco a dos centímetros para leer el título en una mini-placa que parece una “etiqueta” de bufanda. Las piernas se me cansan según se me llenan los ojos.

Allá voy: el plato fuerte. El artista me presenta un rectángulo de madera de 5 metros a alto por 15 de largo. Tiene las dimensiones de un edificio acostado. Un pedazo de mesa gigante cuya madera está pulida y barnizada, pero con cientos de hendiduras profundas y largas en cada metro de superficie. Un millón de cicatrices. En el medio se deja ver claramente una hendidura más profunda, más larga, más ancha y más desgarradora.
El maldito "tatami" no me dice nada.
Lo veo, lo miro, lo alejo, lo acerco, me pregunto qué instrumento habrá utilizado para hacer las muescas en ese entarimado. ¿un hacha?, ¿un péndulo escalpelo gigante?.
Que desperdicio de espacio, de madera y de muescas. Me olvido de las sensaciones y me transformo en coherente, en científico, en detective del arte, de lo absurdo. Otra vez Miró.

No me convence.
Así me llega la hora de abandonar el recinto.
Que despiste!, ¿el título de la obra?; el nombre en la etiqueta, no lo he visto. Me acerco con desgana.

Lo leo.
Allí tan diminuto. Tan preciso.
Salgo del museo y el resto del día pienso el bendito rectángulo surcado que me cuenta tantas historias como heridas tiene.
Aquel que suplicó, aquel que no cedió, aquel que se arrastró, aquel que pensó en la inutilidad de aquello, aquel que nunca amo, aquel que reinó, aquel que anduvo entre todos y se marchó. Y todos los demás murieron. O no. El del medio como dije antes el más atroz. El jaque final.

¿el título de la obra?
La batalla.
Eso decía la “etiqueta”.

La letra pequeña

La letra pequeña

Acá estoy!! Tanto tiempo amore!!!
¿¿¿estás bien???
Sabrás que no acepté tu adiós.
Te cuento que hice malabares para encontrarte. Estuve más de una semana preguntando por tu nuevo lugar de trabajo. ¿Qué tal el Bar?
Nadie quería soltar prenda, hasta que a Rafa se le ha escapado, sin querer, con el tema de la fiesta.
Sergio ha marchado de viaje a Singapur.
Y como estaba mal que fuese sola me las he ingeniado para hacerte llegar esta tarjeta con invitación incluida. ¿a qué soy lista?
Quiero verte amore, comerte las manos, inundarme, mojarte la cara y no dormirme nunca.
No me abandones.

Te espero.

Anna


***

Nuevamente, dio la vuelta a la tarjeta y miró el dibujo del payaso con los globos.
Volvió a abrirla y leyó el mensaje formal y correcto: “Feliz cumple te deseamos tus amigos Sergio y Anna”.
La cerró y nuevamente dio la vuelta a la tarjeta releyendo el mensaje secreto en letras diminutas, escrito en el reverso, abajo a la derecha.
Ese que no leyó ningún amigo, o alguien de la fiesta. Ese que no leyó Sergio. Ese que no leyó él mismo.

Ese que no leyó nadie hasta 10 años después durante una limpieza de armario.

***

Mientras bajaba por las escaleras, con una vieja caja de cartón rumbo al portal, decidió que no iría a verla. Ya todo había terminado.

*

Férreo

Férreo

*

Concierto en la ventanilla

Me encuentro en la típica cola del canje anual del bono de la piscina municipal.
La fila espera impaciente mientras escuchamos atentos las peticiones que va respondiendo mecánicamente el empleado de la ventanilla.
En este momento atiende a una chica morena, con el cabello recogido, nerviosa, con mucha ropa encima y con unas manos inquietas. Mueve los dedos de arriba abajo tiptapteando sobre el apoyo de la ventana. Se le ve acalorada. Tartamudea al preguntar como si le costase hallar la segunda sílaba de todas las palabras.
Quiere saber cuándo empiezan las clases de natación, a la vez que señala con su mano derecha una hojita mal doblada con los horarios marcados en rojo.
Todos percibimos que está incomoda y silenciosamente nos dejamos caer sobre su hombro. Qué impaciencia.

Y ella que quiere irse de allí cuanto antes. Mientras tanto, el funcionario le responde, y ella tiptaptea: un arpegio, y otro, y otro, y otro...

La situación hace que me guste esa chica. Me pongo en sus zapatos y me emplazo nervioso junto a ella.
Tip-tap-tip-tap... sentimos vergüenza de que los demás sepan que no sabemos nadar o que necesitamos de lecciones del estilo mariposa. O que somos muy torpes preguntando a los extraños.
Tip-tap-tip-tap... empiezo a sudar. ¿qué hago aquí?
Tip-tap-tip-tap... me agoto. Me quedo sin voz.
Dimito.
Dimite.

*

Después de dos minutos interminables se retira de la fila sin despegar los ojos del papel, cómo queriendo hacer otra pregunta. Se marcha dando pasos cortos y derrotada.

Y dos ideas vienen a mi mente: 1) seguro que toca el piano; y 2) volverá mañana a otra hora en la que haya menos "público".

*

Siempre gana la banca

A veces me asomo a un mundo en donde “estar acompañado” es algo que sólo ocurre cuando otra persona y tú mencionan el nombre del uno y del otro al mismo tiempo.
Al compás de un reloj, a una hora prevista, bajo una regla firme.

No vale fisgonear detrás de las puertas para leer los labios de otras personas deseadas, ni tampoco vale sugerir tu nombre para que sea mencionado y mucho menos descubrir atento a quién te señala emocionado.

Se permite adivinar, repetir el nombre tanto como se quiera y hasta decir auténticas locuras, pero siempre se ha de tener presente que si “aquella” persona no te invoca, nunca estarás con ella.

Por este motivo, la casa sugiere que se haga una apuesta segura. Piense en "esa" persona.

Sea inteligente.
Que los arriesgados, llevan 100 años en una habitación a oscuras suspirando por quien invocó a otro.

*

Gracias Brita

Todo era dolor cuando tú no estabas y en mi delirio nunca imaginé que me rescatarías de mi profundo desvarío. Transformaste un tráfago de zumbidos en la calma prístina de un lago tibio. Aun recuerdo cuando llegaste de noche para entregarme al día, recorriéndome por dentro con una luz desconocida, como una antorcha luminosa que daba forma a un nuevo ser. Gracias por renovarme, traerme vuelta y quitar el velo oscuro y febril de mis ojos.
Gracias Britapen de 650 600 mg.

*

Sola en la montaña

Sola en la montaña

*

Kabuki Accidental (2)

Kabuki Accidental (2)

(Viene del anterior post)

***

De inmediato cesó la algarabía habitual de la casa, y todos esperaban inmóviles al desenlace de la escena. El sake sobre la mesa, el olor a costillas de cerdo en el ambiente, las risas despreocupadas... todo se detuvo en un súbito momento.

***

Konnichiwaaaaaa!

Pero el recibimiento fue frío. Mucho más que el de la lluvia bajo el camino de arroz. No había sopesado adecuadamente el impacto que supondría que un extranjero entrase con esas pintas, casi al anochecer con un casco aerodinámico en una mano, un bidón de agua en la otra y vistiendo unas mallas y zapatillas de ciclista.

Me sentí perdido en mis pensamientos y a pesar de que un ligero miedo se apoderó de mí, en mi cabeza titilaba mi objetivo: Queso, Queso, Queso...
Y movido por la sensación de que todos esperaban a que hiciera el próximo movimiento acerté a decir: “chîzu, kudasai”.
Con un poco más de valor repetí en perfecto español: “queso, por favor”.

***

Luego de escuchar a aquel muchacho decir “Queso, por favor” un silencio breve se paseó por la estancia, y de inmediato el ambiente se rompió en sonoras carcajadas. Si el destino nos enviaba un actor de Kabuki a cambio de queso, afortunados éramos todos los presentes. Que risas más refrescantes para un día de lluvía. Era cierto que vestía así para representar una obra a cambio de comida y algo de beber. El más viejo de nosotros, el de ojos más despiertos le dio la bienvenida y lo sentó en una de las mesas ofreciéndole amigablemente un cuenco de arroz. Todo sin palabras.

***

El lenguaje de los gestos es maravilloso si hay empatía, sorpresa y naturalidad. Y esa sería una noche inolvidable antes de llegar a casa de la familia de Tamura. Salí de allí con un buen trozo queso en mi mochila y mi público disfrutó de una inesperada representación accidental de teatro Kabuki.

Ni que decir tiene que esta anécdota es mucho más inolvidable para ellos y ese viejo bar, que para el ciclista empapado de pies a cabeza con un “chizu” en su mochila.

Konnichiwaaaaaa!

*

Kabuki accidental (1)

Kabuki accidental (1)

Llovía a raudales y una bici se movía despacio sobre un camino rodeado de extensos sembradíos de arroz. Aquella región de impronunciable nombre había supuesto una etapa más dura de lo esperado y a esas horas, bajo el temporal, lo importante era llegar a la casa de los tíos de Tamura.

(Perdón, Tamura no. Sólo debía referirme a mi amigo como Tamura-San)
(TA-MU-RA-SAN)

Las indicaciones eran relativamente sencillas de seguir y estaba a punto de alcanzar la villa dónde podría acomodar mi malogrado y mojado cuerpo durante una noche.
Antes de partir de Madrid, le pedí a Tamura (SAN) que me diese alguna idea para agradecer la hospitalidad de su familia ante mi inusual visita, pero entre los preparativos del viaje y otros menesteres sólo acertó a decirme que comprase un poco de queso a la entrada de la villa y que no pagase más de 500 yenes por ello. Eso les haría ilusión y sería un bonito detalle.

Y así fue. Nada más entrar en la villa bajo la persistente lluvia y después de observar con cansancio la alargada distribución del pueblo, me acerqué a lo que me pareció una tienda de alimentación. En realidad era un bar, pero yo no lo sabía.

Bajé de la bici, la recosté cerca de un poste, y entré al local completamente empapado dejando tras de mí un cielo gris y muy mojado.

***

Lo que vieron aquellos hombres y mujeres no se había visto nunca en aquel lugar. Por la puerta entró de improviso un chico joven con ojos de vaca, jadeante, destilando agua de sus extrañas vestiduras, con un casco rojo fuego en una mano y un envase verde oliva en la otra. De sus oídos emergían unos hilos que le rodeaban el cuello y bajaban por su espalda, sus pasos retumbaban metálicos sobre el piso pulido, y a todos dio la sensación de ser un actor peregrino de teatro Kabuki, que venía esa tarde a representar una obra a cambio de un cuenco de arroz tibio y un vaso de sake.

De inmediato cesó la algarabía habitual de la casa, y todos esperaban inmóviles al desenlace de la escena. El sake sobre la mesa, el olor a costillas de cerdo en el ambiente, las risas despreocupadas... todo se detuvo en un súbito momento.

***

(Continuará...)

Mi amigo Jason

Mi amigo Jason

De pequeño, Jason era de esos amigos que te protegían del bruto de turno a pesar de ser tan enano como tú.
Ni mucho menos esto fue garantía de se convirtiera en una buena persona. Creció rebelde, impaciente y muy superficial.

Aunque representaba valores casi opuestos a los míos, hubo una época en la que éramos inseparables. No nos complementábamos, pero cada uno ponía al servicio de la situación las habilidades que había desarrollado.
Él con un instinto infalible para salir de asuntos feos y yo con la lógica racional para no entrar en asuntos feos.

Hacíamos cosas que yo nunca hubiese emprendido por mí mismo. Cosas buenas y cosas malas.

Y naturalmente, un día sucedió algo extraordinario.
Un temblor bajo mis pies.

Una tarde llamó a mi puerta y me presentó su "coche nuevo". Un Volkswagen Golf, negro, reluciente, con llantas brillantes y... robado. No lo había robado él, simplemente lo había "negociado" por diez mil pesetas en determinado punto oscuro de la ciudad.

- "Es un pan recién sacado del horno, se lo han levantado a una viejecita en un centro comercial".
- "¿...eh?" dije sin pensar.
- "Mira... si hasta tiene la compra en el maletero".
Y efectivamente había una compra de unas 7 bolsas a rebosar de enlatados, pastas, zumos, galletas...
Dentro de mí en ese momento que me despedí de él y luego subí al coche. Le acompañé, fui su amigo como siempre, contemplé ese volcán casi en erupción, le secundé en la locura, no le planté cara a lo descabellado,...y al final de esa noche emborronada, fue imposible quitarle la idea de quemar su "nuevo coche" con ayuda de gasolina y un mechero. En una esquina me bajé, le di cinco mil pesetas, le dije adios y me fui a andando a casa.

Esa noche, a lo lejos, vi el volcán en erupción, sus llamaradas deslumbrantes y su humo vertical rumbo al cielo.
Y yo respiré aliviado.
No tengo vocación de vulcanólogo.

*

Diluido en la ciudad

Diluido en la ciudad

*

Recuerdos

Recuerdos

Al salir del trabajo sentí el olor a lluvia en el aire, y recordé que el olor a lluvia es parecido antes y después del temporal.

Mientras descendía calle abajo en busca de mi coche, y olvidando poco a poco la jornada laboral, súbitamente recordé las tardes de lluvia en casa de mi abuela, aquella sensación de seguridad y libertad completa (¿completa libertad?).
El agua corriendo por los tejados y todos sus nietos jugando bajo los gruesos chorrerones de agua limpia que caían por aquellas viejas canaletas en forma de "U" (¿localización?).
Hojas húmedas flotando por aquí, hormigas valientes por allá, todos naufragos en la tormenta del patio de mi querida abuelita (¿casting?).

Y luego ese olor a pan recién hecho, esas galletitas de vainilla, ese café con leche tibio, (atrezzo), la voz melodiosa de esa viejecita encantadora, las cámaras, las paredes envejecidas pero limpias, el vestuario, el olor a madera, (¿preparados?) y sobretodo, sobretodo, tan fresco en mi memoria:
...el sabor inconfundible de las pizzas de CASA TARRADELLAS "la pizza que alimenta". "Que alimenta tus recuerdos"

ACCIÓN!

(mi jefe se caerá de culo cuando le comente esta idea para "nuestronuevocliente").

CORTEN!

Hacernos de otro

Estoy casi convencido de que en nuestro afán de aprender y cambiar (lo que no nos gusta de nosotros), saltamos sobre el intelecto y la personalidad de otras personas.
Personas que nos gustan, que admiramos o que consideramos maestros, guías o iluminados.
Hacemos un acto de piratería al grito de "Al Abordaje!" apropiándonos de los tesoros de otros.
Tanto si la persona es abstracta como concreta.
Y entonces redefinimos esa esencia robada, para nosotros mismos.
Y nos disfrazamos, dando tumbos por ahí con la anécdota, con el "soy como"; hasta que nos hartamos o lo guardamos en nuestro armario personal.

Todo esto sucede durante determinadas épocas de nuestra vida y no es un pensamiento trivial.

Eso si, sin ánimos de frivolizar, también pensaba en lo jodido que lo tuvieron Adán y Eva con este tema.

Identidad Eólica

Identidad Eólica

Rápido, rápido, más rápido.
El viento va por detrás de mi, y no sé por qué no me alcanza,
¿será que no me ve?,
¿acaso yo no le doy tiempo?

Más rápido.
Es entonces cuando todo se deforma a mi paso, mis ojos no registran nada y el control es de la intuición.
Ese no soy yo,
¿será que no me veo?

Cierro los ojos (ya que no me valen a esta velocidad).

Muy rápido. El camino es siempre recto, y aunque existan curvas en él, yo las delineo, las rebaso, me las subo a la espalda y para el camino dejo en suspensión un polvo seco a ras de suelo.

Ya no soy yo, no estoy dentro, adopto una nueva identidad.

El viento no me alcanza,
...porque yo soy el viento.

Fumar a escondidas

La primera vez que vi a Margarita me llamó la atención el color nacarado de su piel, sus ojos violeta y (para qué negarlo) sus bonitos tobillos.
Yo era un chico de unos 20 años que lo único que le pedía a la vida era tener buen criterio para descubrir manos con carácter y bonitos tobillos.

La segunda vez que vi a Margarita fue en el Zoo cuando ella paseaba con sus tres hijos y su marido. Todos radiantes, alineados y perfectos.
Margarita era una mujer de 44 años que lo único que le pedía a la vida era tener buen criterio para educar a sus hijos y una estrategia para esconder a su marido que fumaba a escondidas.

La tercera vez que vi a Margarita iba descalza exhibiendo unos tobillos espectaculares, con un pitillo en la mano y con una sonrisa de chica de 20 años en su rostro. Fue la última vez que la vi, pero sus níveas manos estuvieron lo bastante cerca de mis ojos como para descubrir un tenue color amarillo en sus dedos que delataba que le gustaba fumar a escondidas.

Un secreto bien guardado.

*

La espalda de (v) i r e t a

La espalda de (v) i r e t a

!Hoy Exposición Artística!

En caso de que tengas inclinada la cabeza 180º...
En caso de que no te guste el olor del eucalipto...
En caso de que no te guste Glenn Medeiros o Luis Miguel...
En caso de que busques relajarte mentalmente pot ti mism@...

Es hora de pintar a colores!!!

Como si de un préstamo del MOMA al Prado se tratase, aquí tenemos una de sus obras maestras.
Aquí, en esta sala, le hemos puesto por título: "¿dónde está el círculo naranja?"
Pero creemos sinceramente que el título original es infinitamente mejor.

Si quieres ver un lienzo y pinceladas de una artista sin-igual
(Haz click arriba)

Entrada 3 euros (gratis por hoy).

Una advertencia: en caso de que lo intentes, no se garantizan idénticos resultados.

*

PAUSA 2

PAUSA 2

Nuevamente hacemos una pausa.
(y nuevamente: esto no es un post!).

Son notas al pie de página sobre partes de algunos posts creados hasta el día de hoy.

Me refiero a las imágenes.
(como ya he mencionado)
Algunas son mías. Y otras no lo son.

A continuación doy las referencias sobre las segundas.

* Título Post
/Autor
/Web
/Comentario

* Sin ganas
/Autor > Desconocido.
/Web > http://www.manneken-pis.com/intro.html
/Comentario > Esta imagen fue extraída de la página web oficial del famoso niño-ángel-travieso de Bélgica. La página web es bastante transgresora, amenazando con mearse en tu cara. Así que ten cuidado.
Esa imagen del ángel "tipo-fuente" era justamente la que buscaba.

* Juguetes de un niño
/Autor > Kido inc.
/Web > http://www.kidonyc.com
/Comentario > Esta fotografía es parte del catálogo de juguetes de la empresa Kido. Son minimalistas, de diseño post-ikeiano y muy caros.

* Sky---
/Autor > Peter Rodger.
/Web > http://www.picassomio.com/art/3340/en
/Comentario > La imagen forma parte de una colección de otras 10 fotos en blanco y negro. Tienen un fuerte atractivo visual, sobre todo en el juego de contrastes de las nubes. La galería virtual de picassomio es algo así como el Museo Reina Sofía de Madrid pero con un toque comercial y virtual.
El tamaño original era de unos 800x600 pixels y aquí hemos puesto el "thumbnail" más pequeño.

* Mi amigo Ulises
/Autor > Desconocido.
/Web > No aplica.
/Comentario > Esto es un fondo de los cientos que trae el Microsoft Officce de Gates. El día que escribí sobre Ulises pensé en buscar un busto del héroe o alguna especie de barco o ballesta. Sin embargo tropecé por accidente con estas hojas tenues y me parecieron perfectas.

* Estrella Neutrónica
/Autor > Desconocido.
/Web > http://www.astroseti.org
/Comentario > La noticia publicada en el mundo.es no tenía ninguna imagen, así que me fuí directo a un portal de astronomía que tengo en favoritos y voila! Ver la estrella y poner el título fue casi la misma cosa.

* El Señor diccionario
/Autor > Celedonio Perellón.
/Web > http://www.arsliber.com/bibliofilia/decameron/jornada_i.htm
/Comentario > Esta ilustración fue extraída de una edición especial del "Decamerón" de Boccaccio ofrecida en la librería online "Arsliber". En la página se describe cada una de las jornadas de la novela junto con algunas ilustraciones a tamaño medio/pequeño de C. Perellón.
Antes de esta ilustración había encontrado un bonito diccionario de Espasa: un señor diccionario con todas sus letras, pero una segunda búsqueda en google me hizo cambiar de idea.
Búsquedas realizadas en google: decameron, orgías, divina comedia, fausto.

* Tócame
/Autor > Heather McFarland.
/Web > http://www.apogeephoto.com
/Comentario > La foto tiene por título "Musical Harmony" y fue descargada de un concurso permanente de la página web indicada. El tema era "reflections". Guardo la serie completa y todas son magníficas. Las podéis ver en la web reseñada.

* Marketiniano
/Autor > Griga the Photographer.
/Web > http://www.tribe.cz
/Comentario > Esta imagen pertenece a la galería de fotos pública de "Griga el fotógrafo" en su página personal, más bien galería de fotos personal. He llegado a él, a partir de una búsqueda en google. Me es imposible encontrar su nombre en la web. Si alguno lo descubre, que me avise.
Búsquedas realizadas en google: Ketchup, Heinz, Fan ketchup.

* Semáforo 2
/Autor > Desconocido.
/Web > No aplica.
/Comentario > Esta ilustración fue descargada hace 2 años (aprox.) de un concurso realizado por el periódico gratuito www.20minutos.es. /Pertenece a la categoría de ilustración infantil y es parte de 15 imagenes que seleccioné de la web oficial creada durante el concurso y suprimida una vez finalizado.
Si alguien (re)conoce la mano del artista, por favor que me escriba.

* Tu rincón creativo 1
/Autor > Kazu Kibuishi.
/Web > http://www.boltcity.com
/Comentario > Está imagen forma parte de una agrupación de comics del volumen nº2 de la serie "Flight". Su autor tiene página web, dónde existen infinitas variedades de imágenes para deleite de los amantes del género.

* Gorilas Inc.
/Autor > Desconocido.
/Web > No aplica.
/Comentario > El origen es idéntico al descrito para "Semáforo 2" indicado aquí arriba. Esta imagen se ha colado de improviso en mi blog, ya que no tenía en mente publicarla. En realidad me gusta, pero no como para subirla aquí. No obstante sucedió que el texto llegó con fuerza a mi cabeza, a mis manos, al blog,... y el gorila era perfecto.
Casi lo veo reírse de mí, diciendo: "aquí etoy". Si, sin "s".
"aquí etoy"

* Un padre leyendo un cuento
/Autor > Desconocido.
/Web > http://serviciospro.wanadoo.es/corimbo/index.htm
/Comentario > Esta imagen fue descargada de la editorial Corimbo, especialista en cuentos como el de los tres lobitos. Perdón, tres cerditos.

* Bahía Blanca
/Autor > Desconocido.
/Web > No la recuerdo.
/Comentario > Esta imagen la tengo en mi ordenador desde que tengo memoria. Forma parte de una colección de estampitas sobre bicis, que he ido recolectando todos estos años.

* Una Pluma muy sensible
/Autor > Ilona Wellman.
/Web > http://www.apogeephoto.com
/Comentario > Esta fotografía fue descargada del concurso permanente de la página web indicada. El tema era "feathers" y si os apresuráis la veréis en portada junto con las demás fotos de la serie. Qué os voy a contar de esta fuente inagotable de fotos extraordinarias.

* Pausa 2
La imagen del presente post fue encontrada en google. Búsquedas realizadas: descanso reloj, reloj calma.

De nuevo, agradezco a los autores haber creado éstas ilustraciones, dibujos, grabados y fotografías.
Si alguno pasa por aquí y quiere hacer uso del cada vez más denostado copyright, que me avise y le despublico la imagen.

El resto de imágenes son fotos propias tomadas en Madrid y/o editadas en photoeditor/photoshop. Todas son copyleft.
Las imágenes animadas, son gifs editados en gifanimator.exe.

Gracias a todos por vuestros comentarios. Deberían llevar imágenes alguno que otro.

Es todo en esta segunda pausa.

Sigamos.

Zen giratorio

Zen giratorio

*
*****zen*tir
*
**des*zen*trado
*
************sen*tir
*
****sen*trado
*
*****************cen*tir
*
******tras*cen*dido
*
zen
*
en*zen*dido
*

Pensamiento de Ida y Vuelta

Estaba sentado, a la orilla del camino, pensando en el hombre del futuro.

Me refiero a ese hombre que ni siquiera imaginamos.
Que no usa reloj, no va en coche, no tiene esposa, ni novia, no tiene una especialidad en la cual trabajar, no sabe de guerras, de enfermedades, de cohetes a la luna, desconoce a los artistas famosos, ni vive en casas cuadradas o redondas.
Me refiero a ese hombre que no viste como yo, que no come lo que yo, que no aprendió las cosas como yo, ni como nadie de este planeta actual.
Me refiero a ese hombre que ni siquiera imaginamos.
Ese que sólo tiene certezas.

Estará sentado, a la orilla del camino, pensando en el hombre del pasado.
Pensando en mí.

Una Pluma muy sensible

Una Pluma muy sensible

*