
Eduarda siempre persiguió los números mágicos en las horas y fechas.
Capicúas, ordenados, secuenciales, idénticos...
el 12 de diciembre a las 12 y 12 con 12 segundos.
Horas y días encadenados en su mente ansiosa y matemática.
Tenía la corazonada de que en un momento tan exacto podría suceder algo fuera de lo común.
Que conste que no fue ella quien empezó el juego. Un día simplemente una fecha llegó sin avisar, casi sin darse cuenta. Y ni la fecha, ni ella se lo tomaron en serio.
Pero fue emocionante.
Como quien pilla el último vagón del metro para regresar a casa. Y desde entonces mira con inquietud su reloj, el calendario, las manecillas, silencio, silencio, ahí, ahí.... (******)
Y algo siempre pasa.
Quiero decir eso mismo: que "pasaba" sin que Eduarda fuese partícipe de ello.
Así que decidió ser más activa y buscar esas fechas, esas horas, esas décimas en lugares imposibles, en madrugadas oscuras, con personas dispares, en etapas distintas. Buscaba eclipses, orgasmos, oraciones, bocados, saltos al vacío, ojos cerrados, besos instantáneos, inmersiones rápidas.
Todo aquello que tuviese un sentido para ella.
Todo en el momento exacto. En ese segundo que tú y yo dejamos ir sin más.
Hoy es 5 del 5, del cero 5, a las 5 horas y 5 minutos, con 5, segundos y 5 décimas.
¿qué haces ahora mismo?Allí está Eduarda esperando volatilizarse, irse de paseo con un ovni, hacerse invisible, mutar en una planta, en un insecto o en otra cosa que ella no conozca.
05,05,05, 05,05,...06
El momento ya pasó,... y Eduarda ya no está.
*