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Spica *

La comida fue el telón

La comida fue el telón

Los hechos sucedieron como los contaré.

Él plantó su copa en la barra salpicada por gotas de ron barato, café de mediodía y el rastro húmedo que deja la bayeta al pasar sobre la madera barnizada.
En la otra mano sostenía un copa vacía que colocó cuidadosamente al lado de la suya.
Gente que entra que sale, que da cambio, que murmulla, que lanza servilletas sucias al suelo, que esparce migajas de bocatas calientes, bigotes grasientos que se mueven al compás del telediario del bar.

Al acercarse ella a la barra, junto a las dos copas, él la agarró con suavidad por el brazo y le dijo algo al oído. Ella simplemente sonrío. Pero más adentro, más secretamente, se sintió sola en el bar. Sola pero con él. Alineó perfectamente todos los vasos vacíos que tenía cerca, casi sin darse cuenta. Y mientras lo hacía él llenó la otra copa con cerveza bien fría.
Alborozo en 20 metros cuadrados, órdenes suaves, órdenes groseras, hombres sudorosos, mujeres rancias, todos levantando la mano en algún instante y sólo un par de ojos para atenderles.

Nunca bebieron juntos las dos cañas servidas. No en el mismo instante. Cada quien bebía mirando la copa solitaria del otro, comprobando como bajaba la marca en la copa. Respirando al otro en la pausa. Compartir dos cervezas separados, pero enlazados en veinte metros cuadrados.
Mientras espero turno para comer y charlo animadamente, me desvío en busca de algo inusual, en medio del ruido del telediario, de la máquina tragaperras del tesoro escondido, del olor del pincho de tortilla, este bar es no es un bar, sino un teatro de Santa Ana. Él y ella en escena.


En la otra mano tenía la bayeta...
Encantada de lo que había escuchado hacía dos minutos en su oído...
Alineó perfectamente todos los vasos , del otro lado de la barra...
Llenó la otra copa con cerveza, y la otra, y la otra, y la otra...

Cuando él bebía ella servía las mesas o traía la cuenta de una mesa, cuando ella bebía el servía tapas en la barra o cobraba las cuentas de la mesa.
Un susurro que no se oye; “te invito a una cerveza como si estuviésemos solos en este inmenso bar”.

Un susurro que yo oí en primera fila.
Los hechos sucedieron como los he contado.

*

21 comentarios

Gacela -

Me gusta observar a la gente e imaginar las historias que se esconden detrás de ellos. O las que se escondieron en el pasado.

Caperucita debería irse de vacaciones a otro cuento en el que pudiera volar.

carlos -

no sé... a lo mejor me has dado una idea...

rotativo... no sé...

*

fujur -

Más que nada porque la ficción no está a la altura.

Pregunta del 1.000.001:

¿El fondo del blog va a ser rotativo? ¿o no?

fujur -

Y por no romper la norma haré el segundo comentario por post habitual hoy, para decir que este post no es ficción. Es imposible que lo sea.

fujur -

Como en Lady Halcón, el día y la noche no pueden compartir el tiempo, pero sí el mundo vacío. Me asombra que haya gente que mantenga viva la capacidad de asombro antes las mismas cosas que cada día ocurren y que el mundo vacío no percibe.

Estoy fascinao.

De verdad.

Eride -

;)

Gracias.

Para ti, Sombrilla que sé (no me lo ha dicho Nadie) que te hacía ilusión.
http://img205.imageshack.us/img205/4931/cigarra7be.png

la sombrilla insoalda -

Joer Eride, eres un hada. Sería un bonito regalo, voto SI a tu proposición.

Eride -

Podrías volver al bar con este texto impreso y olvidarlo en la barra...

bacterio -

Bueno, para que las cosas ocurran en la realidad antes tienen que pasar en nuestra cabeza.

Saludos

vireta -

quiza era demasaido bonito para ser cierto...

VIRETA -

Q Mania con destripar las cosas con lo bointo q era!!!

Glassy -

:( Vaya...

No sé por qué, esa frase inicial "las cosas OCURRIERON como las CONTARÉ" me tenía un aire fascinante de "érase una vez"... Tal vez al principio de su noviazgo hubo ocasiones como la que has contado.

(Triste que a veces, después de las perdices, venga la carne correosa de vaca vieja)

nadie -

Ay.

Nuala -

Creo que por eso mismo prefiero la versión imaginada. Es la única forma de que una historia en un bar tenga un final feliz.

carlos -

como a veces suelo hacer, hoy os destriparé un poquito este post... porque la verdad es que nada de esto ocurrió así.

La verdad es no oí nada. Entre tanto ebullerío y hervores de casualidad podía hablar con mis acompañantes.

La escena que presencié es cierta sólo hasta el hecho de que los protagonistas son novios. Él en la barra, ella atendiendo las mesas. Pero él, la verdad, es que trata mejor la bayeta que lleva en la mano, que a su novia. Ella en cambio calla y sirve cafés. Junto a su suegro, que también sirve mesas en el bar. Y claro, su suegro es el dueño y tiene a la suegra (de ella) en la cocina currando ferozmente.

la verdad es que todos curran ferozmente, y ella parece caperucita descafeinada entre tanto lobo feroz.

Ese día, él le echaba la bronca a ella, por un cambio mal dado, o una cuenta mal anotada. Una escena que sin oirla, me llegó bastante adentro.

Y así OCURRIERON LOS HECHOS.

*

carlos -

halaaaa!, bonitos vosotros.

Y tu sombri, has de saber que tus comentarios me encantan.

*

la sombrilla insolada. -

Se que mis comentarios son muy simples, pero responden a la primera impresión, al primer vuelco, a que consigue removerme algo dentro y entonces hacía afuera lo único que pueden pronunciar mis labios en un murmullo ahogado es "que bónito".

Amélie Poulain -

Una obra en directo, llena de gente y sin espectadores. Sólo uno, qué robó una frase al vuelo. A veces pasa.

Glassy -

Maravilloso, Spica.

A veces sucedía así. En lo más apresurado del día, cuando te movías mecánicamente y todo el trabajo estaba controlado por una mezcla de habilidad y milagro, saltaba una chispa que lo cambiaba TODO.

nadie -

Es así siempre. Dos personas. Dos miradas. Y lo demás atrezzo.

Nuala -

Dos actores, un sólo guión. Para los que son capaces de construirse su propia burbuja, siempre luce el sol.

Me ha encantado esta obra de teatro. :)